Los gatos de Castillo

Este relato hecho por mí, esta dedicado a Emma, una pobre gata victima de la crueldad humana. Espero que disfrutéis la historia y no olvidéis el motivo por el que se realizó.

Los Gatos de Castillo

 

          Diario de Enrique Castillo

Madrid, 8 de noviembre. — Salí de la facultad a la hora del almuerzo. Había sido un día intenso, los alumnos del primer año de física ocupaban la totalidad de la clase. Por mi experiencia conforme fuera avanzando el cuatrimestre llegarían a contarse a cuentagotas. Llegue a mi piso alrededor de las cuatro de la tarde, el trafico no me había permitido llegar antes.

La esperanza residía en mi curioso corazón. Había llegado el día en el que cumpliría uno de los sueños que echaba raíces en lo más profundo de mi espíritu. Desde que fuera un alocado adolescente siempre había soñado con descubrir algo que mis contemporáneos hubieran sentenciado como delirios. Alcanzar lo imposible era mi meta. Ahora solo necesitaba recibir una llamada para conseguir lo inimaginable.

No tarde en devorar la comida que había comprado en el comedor de la universidad. Lo único que escaseaba aquel día era tiempo y no podía desperdiciarlo en prepararme algo para llevármelo a la boca. Fui al patio para supervisar a quien sería la verdadera estrella de aquel día: un escueto gato callejero.

Aquel felino estaba hecho una bola de pelo. Al lado de una de las macetas se encontraba el susodicho animal, resguardándose del iniciado frío otoñal, su salvaje mirada me analizo como si fuera un escáner memorizando el contenido de una vieja hoja de papel. Se acercó a mí, estrechando su sucio pelaje gris contra mi pierna, se llevó un escarmiento de mis negras botas.

Desde que tengo memoria siempre he sido alérgico a los gatos. El simple roce despierta en mi piel una reacción nada agradable a la vista. Lo único que me empujo a recoger a aquel animal abandonado y dejarlo en el patio durante siquiera una noche fue una simple y llana responsabilidad poética.

La realidad esta llena de poesía. Ya sea en la propia justicia y en los avances científicos siempre existe un balance entre principio y final. La famosa ley de Talión establece este principio en su inquebrantable composición. Cuando un hombre mata al hijo de otro hombre. ¿No está este en su derecho de matar por venganza al hijo de quien le arrebato a su descendiente?  Un científico que descubre el enigma de un misterio que lleva siglos sin resolver. ¿No está en la obligación de rememorar a quien dio el primer paso que dio inicio al final del enigma?

No tarde demasiado tiempo en recibir la esperada llamada de mi eficaz ayudante.

—Profesor he conseguido reservar la sala brevemente a la hora que acordamos. —Dijo una voz grave en la que se reflejaba un atisbo de inseguridad.

—¡Maravilloso Tomas! —Respondí lleno de dicha— ¡Nuestros nombres pasaran a la posteridad!

Tomas no tardo en darme la razón y tras escuchar unos ruidos de fondo tuvo que colgar sin mediar palabra alguna.

El tiempo pasaba tan lento como una tortuga. Sabía por repetidas experiencias que intentar hacer las cosas tan rápidas como una liebre la mayoría de las veces resultaba en un rotundo fracaso. Al disponer de un tiempo relativamente amplio decidí revisar que todo lo que necesitaba para llevar a cabo el experimento estuviera a punto: el gato callejero seguía en el mismo rincón y la capsula esférica seguía hermética y sin ningún problema aparente. Solo faltaba esperar.

La hora estaba próxima. Antes de subir al coche agarré al gato abandonado y lo metí en una caja de cristal opaco reforzado. La bestia no tardo en morderme el brazo cuando me disponía a agarrarla, pronto la alergia atacaría mi piel, accidentes colaterales del experimento.

Llegué minutos antes de la hora acordada con Tomas. Aparque el coche en la calle paralela al laboratorio y las luces del edificio donde se llevaría a cabo el experimento no tardaron en apagarse, planta por planta como líneas de un tres en raya la luz desaparecía, pronto el edificio estaría completamente desocupado.

Los científicos con sus largas batas de laboratorio comenzaron a abandonar el edificio. El gato maullaba en la parte trasera del coche y comenzó a ponerme nervioso. Un golpe que abollo la caja silencio al felino, pero no reprimió mi intranquilidad.

El mensaje que llegó al teléfono confirmo que el edificio se encontraba abandonado.

No tarde en reunirme con mi ayudante. Le entregue la caja advirtiéndole de la mortal bestia que contenía. En mi maletín estaba guardada la pequeña esfera y documentos llenos de anotaciones en los que se plasmaban los pequeños descubrimientos que me hicieron llegar a realizar aquel experimento.

—Profesor, no podemos retrasarnos más de lo debido. Mi padre se dará cuenta que tardo en llegar a casa más de lo que requiere revisar unos archivos en el ordenador.

—Tomás eres todo un científico hecho y derecho. Yo mismo te aprobé la tesis y ha sido la mejor que he revisado en mi larga carrera académica. ¿De verdad necesitas ponerle una excusa a tu padre para estar solo en el laboratorio?

—Usted no lo comprende. Para conseguir una tecnología semejante a la que nos ha proporcionado el gobierno debemos aceptar ciertas condiciones. —Decía el científico mientras me guiaba por el edificio hacia nuestro objetivo— Entre otras laboriosas funciones, la de instalar cámaras de vigilancia en todas las instalaciones.

—Confió en que no estén operativas en estos instantes.

El joven me guiño con una amplia sonrisa respondiendo indirectamente la pregunta oculta que le formule.

Alcanzamos la planta mas alta del edificio. Miles de pequeños cables estaban desperdigados por el suelo, hasta el punto en que era prácticamente imposible avanzar sin pisar alguno, llegamos al origen de todos los cables en la gran habitación del fondo. La sala era similar al estudio utilizado por las compañías discográficas para grabar a los artistas. Varias pantallas y ordenadores estaban apilados alrededor de las mesas de la habitación junto a miles de apuntes desperdigados. Un cristal cubría la mayor parte de la pared en cuyo interior se podía divisar el motivo de mi visita a aquel laboratorio.

—¿Lo tiene todo preparado Profesor? —Preguntó Tomás apresuradamente en cuya voz dejaba palpable el terror a que su padre averiguara todo lo que estábamos tramando.

—¿Crees que cometería un error tal como dejar al gato en mi casa?

El chico negó y encendió las luces del interior de la sala que había tras el cristal.

Una habitación negra como el cielo nocturno apareció ante nosotros. Sobre todas sus paredes había cientos de cuñas absorbentes de la longitud de un brazo que impedían que se viera de donde procedían. Dos columnas que atravesaban la sala se encontraban en el centro de esta, estaban rodeadas por el mismo material que cubría las paredes en menor escala, unas pequeñas rejillas se podían observar en la parte superior de las mismas.

—Prepárate para activar el sistema de absorción mientras preparo a la estrella del espectáculo. —Ordene al modesto ayudante mientras encendía una cámara comprada hacía tan solo unos días. Comencé la grabación apuntando al interior del cristal.

Entre en la habitación con el receptáculo que contenía al gato y con mi maletín. Unas finas rejillas hacían de suelo en la negra sala, bajo estas se observaban las cuñas como si fueran pirámides abandonadas por los faraones en los comienzos de la civilización humana.

Coloque la caja de cristal opaco en el centro de aquella habitación. Abrí su interior y el gato me bufo en el instante que nuestras miradas se cruzaron. Con cuidado de que no se escapara el animal abrí mi maletín del que saque una esfera junto con una pequeña bombona de oxígeno portátil y una mascarilla.

Deposite la esfera y la bombona junto al gato. De un tubo que emergía de la esfera lo conecte a la bombona apresuradamente antes de que la bestia le diera por arañarme.

—Si todo sale como espero, serás famoso colega. —Le dije al gato— si no funciona…mala suerte.

Coloque la mascarilla al animal rápidamente y se la apreté para que no se pudiera escapar accidentalmente. Mi mano volvió a sufrir un arañazo del gato mientras colocaba el temporizador de la esfera. Cerré la caja con varios arañazos más.

Regrese junto a mi ayudante dejando sellada la entrada de la habitación negra.

—¿Qué cree que saldrá de todo esto profesor? —Pregunto Tomás mirando la caja a través del cristal.

—Schrödinger en sus investigaciones nos mostró uno de los ejemplos mas famosos sobre la superposición. Si metemos un gato en una caja opaca junto a un veneno que tiene una probabilidad del cincuenta por ciento en propagarse en su interior…tenemos dos únicas respuestas ¿Verdad? —Pregunté a mi ayudante y cuando asintió proseguí con la explicación—: El gato puede estar vivo o muerto. Gracias a nuestros amigos los electrones…el gato podría estar en ambos estados al mismo tiempo…Izquierda o derecha, arriba o abajo, muerto o vivo en nuestro caso particular. Pero los electrones tienen una propiedad que los obliga a colapsar si son observados ¿Qué pasaría si abriéramos la caja cuando el veneno a terminado su cuenta atrás? ¿Encontraremos un gato vivo? ¿O un gato muerto?

—Al abrir la caja obligaríamos a los electrones a elegir una de las dos opciones posibles. —Respondió el chico.

—Correcto Tomás. Una de las dos realidades se mostraría a nuestros ojos humanos, pero…¿No se supone que el gato esta vivo y muerto a la vez? Si al abrir la caja vemos un gato muerto. ¿Qué le ha ocurrido al vivo?

El chico que seguía observando la caja se mantuvo en silencio un largo rato hasta que respondió.

—Existen diferentes repuestas a esa pregunta profesor. Todas pueden ser correctas o erróneas.

—Llevo años, muchos años, más de los que has vivido averiguando cual es la respuesta correcta. Todos los caminos me han llevado a la teoría del incomprendido físico Hugh Everett. Los mundos paralelos existen.

Tomás arrugo la frente y por primera vez en nuestra conversación se dignó a mirarme sorprendido.

—¿No hablara usted en serio?

—¿Alguna vez no lo hago? —Le respondí devolviéndole la mirada— veras…la decoherencia cuántica explica como al final la aburrida realidad supera a la ficción y nos obliga a ver a un solo gato. —Mantuve una prolongada pausa para que mi ayudante pudiera asimilar las siguientes palabras—: ¿y si hubiera descubierto el método de negar la decoherencia cuántica? ¿y si existieran determinadas formulas en nuestra realidad que nos permitieran recrear la realidad a nuestro antojo?

—Eso es imposible profesor. Estaría usted haciendo cosas que…

—¿Solo Dios puede hacer?

Tomás guardo silencio y volvió a mirar la caja negra que había tras el cristal.

En la mesa más próxima al cristal había una serie de botones y palancas conectadas a un ordenador que alteraban el interior de la sala negra.

—Conecta el sistema de simulación del entorno espacial. —Le dije a mi ayudante.

El chico comenzó a manipular los diferentes botones de memoria. Conocía aquel proceso rutinario mejor su reflejo en el espejo.

Tras unos breves instantes, las columnas de la habitación negra comenzaron a absorber y emitir una especie de gases por toda la habitación. Aún detrás del cristal blindado podía notar la presión que se apoderaba del interior de la sala negra.

 

—¿pretende negar una de las propiedades de la realidad simulando las condiciones del espacio exterior? —Pregunto el chico con escepticismo.

—Obviamente no. —Le respondí secamente— ¿Conoces el truco en el que un mago saca un conejo de un sombrero estampado de estrellitas con una varita mágica? —Le pregunte y antes de que el chico respondiera proseguí—: Digamos que el espacio exterior es para mi como la varita mágica pero el verdadero truco, el que hace que salga el conejo del sombrero, …oh Tomás eso es un secreto inconfesable del mago.

—Déjese de memeces profesor. Estoy arriesgando mi trabajo y la relación con mi padre por su estúpido truco de magia. ¿ha perdido usted el juicio? —Dijo el joven con un tono elevado de voz muy impropio de él.

—A lo largo de la historia de la humanidad a todos los grandes genios se los ha tachado de locos…hasta que siglos después se descubrió que la mayoría de ellos tenía razón. No tache mi labor científica como la ficción realizada por un mago. Esto es física pura, muchacho.

Tras unos largos minutos estuvimos en completo silencio. Miraba como transcurría el tiempo a través de las agujas del reloj de mi muñeca a cada momento. Llegó la hora de que el veneno se esparciera y se diera lugar el esperado acontecimiento dentro del recipiente. La barriga empezó a dolerme de los nervios.

—Ha llegado el momento. Desconecta el sistema.

Sin mediar palabra alguna, el joven volvió a pulsar rápidamente los botones. Las columnas de la sala comenzaron a emitir un gas verde que se iba disipando en el aire. La pantalla del ordenador indico con un porcentaje del cien por cien de que el proceso había terminado con éxito.

Camine rápidamente a la puerta blindada para abrirla y descubrir el resultado de mi experimento. Pensaba mostrar al mundo entero mi resultado y revolucionar el mundo de la física. Solo un recipiente de cristal cerrado se interponía en mi camino.

Una mano sudorosa me agarró el hombro al abrir la puerta.

Tomás me estaba reteniendo.

—Profesor le ruego que entre en razón…deje la caja de cristal y váyase del laboratorio. Yo me ocupare de deshacerme de ella y de su contenido.

—Tomás…todos tenemos miedo hacia lo desconocido. —le dije apartando su mano de mi hombro—. Pero el progreso no se puede frenar.

La caja seguía en el mismo lugar en el que la deje. No había habido ninguna señal de movimiento dentro de ella. Mis manos se aferraron a su superficie plana con nerviosismo.

<<Tantos años de estudio—Pensé—. Veamos que hemos conseguido>>

Abrí la caja con impaciencia. Lo que observe en su interior me hizo soltar su tapadera al suelo al momento en que mis ojos se abrieron con desmesura.

El gato se encontraba tirado en el interior del recipiente.

Estaba muerto.

Una mano volvió a aferrarse a mi hombro, era Tomás.

—Lo siento profesor…se lo que había invertido en toda esta investigación.

No. El chico no sabía hasta qué punto mi vida se centro en lo que fue aquel experimento. Todas aquellas noches con la luna alumbrando mi ventana en las que estaba reformulando formulas erróneas de antiguos y olvidados físicos. Cuando vi a aquel gato muerto sentí el deseo de revivirlo a golpes. Ante aquel huracán de ira a punto de explotar, decidí decirle a mi ayudante tan solo una sencilla frase antes de marcharme por la puerta:

—¿Puedes deshacerte del material del experimento?

Tomás asintió. Me marché del laboratorio con pesadumbre y regresé a mi hogar.

Madrid,13 de noviembre. — Los días que trascurrieron tras aquel rotundo fracaso los pase dentro de mi casa. Recibí algunas llamadas de mi joven ayudante preocupado por mí, le respondí que no ocurría nada y que no se preocupara. En la Facultad tuve que decir que estaba enfermo y que el medico me aconsejo no salir de la cama al menos aquel día.

¿Y es que no padecía una enfermedad? ¿La enfermedad del desengaño?

Los papeles estaban esparcidos por el suelo de mi sala de estudio. Había decidido no volver a entrar en un tiempo a aquella habitación. Las horas desperdiciadas y tiradas por la borda en aquel fracaso volverían a mi afligido cerebro al ver las anotaciones.

Aquella noche estaba viendo con la mirada perdida la televisión cuando un ruido de cristal roto sacudió el omnipotente silencio que reinaba en la cocina.

Al encender la luz encontré fragmentos de cristal tirados por la habitación y un liquido esparcido en la zona de impacto. ¿Mi vaso de agua se había caído de la mesa?

No recordaba haber dejado el recipiente cerca del borde de ningún sitio. Revise la ventana y estaba cerrada por completo.

¿Qué había sido aquello?

La puerta que daba al patio desde la cocina estaba también cerrada con llave.

Achaque la culpa a mi olvidada y dejada mente. Aquellos días no estaba tan lucido como de costumbre y pasé por alto aquel insignificante accidente.

Más tarde me daría cuenta de mi error.

Madrid,14 de noviembre. — Desperté de madrugada. La habitación estaba totalmente a oscuras. Mi frente estaba llena de un sudor frío que no tarde en limpiarme con la manga del pijama.

¿Había tenido una pesadilla?

No lo sabía ni me importaba en realidad.

Medite sobre ir al baño, pero mi sueño me hizo replantearme la idea. Cerré los ojos para intentar volver a dormir.

Seguía meditando sobre lo ocurrido aquella noche y sobre mi posible reincorporación al trabajo. Necesitaba distraer mi mente en algo productivo en vez de castigarme por aquel error.

Noté un ligero peso paseándose sobre las sabanas que cubrían mis piernas.

Me quede paralizado ante aquel extraño movimiento sin saber qué hacer.

El sudor frío volvió a mi cuerpo y un temblor sacudió mi columna vertebral.

El peso se quedó apoyado largo rato sobre mi cintura.  Me preparé para lo peor. ¿habría entrado un ladrón a mi casa? ¿Estaría jugando conmigo antes de atracarme?

La espera me hacía sufrir cada vez más. Me prepare para luchar en caso de que fuera necesario.

Silenciosamente desplace mi brazo hacia el interruptor de la luz.

Lo encendí y la oscuridad desapareció. Me prepare para lo que estuviera sobre mi cuerpo.

No había absolutamente nada.

El peso había desaparecido de mi cuerpo.

Me levante de la cama e inspeccione toda la habitación. No había ni un solo rastro de que alguien hubiera entrado en mi dormitorio mientras dormía. Decidí cerrar la puerta con el cerrojo por sentir alguna medida protectora ante mí y retorné a mi cama.

¿Habrían sido imaginaciones mías?

No llegué a ninguna conclusión. El sueño se apodero de mi antes de decidir una respuesta.

Desperté decidido a trabajar aquel día. Necesitaba alguna ocupación que mantuviera mi cabeza alejada de aquel caos alojado en mi cerebro. Mi habitación y la casa estaban como siempre así que olvide rápidamente el incidente que tuvo lugar de madrugada.

No llegue tan puntual como solía acostumbrar a mis clases y mis fieles alumnos estaban esperándome en la puerta del aula, se metieron obedientes en la clase cuando observaron que su profesor llegaba por el fondo del pasillo de la facultad.

En la clase practica decidí no dar la clase que tocaba aquel día sobre deslizamientos en un plano con cierta pendiente. Elegí una clase mas amena para los alumnos y para mi por lo que terminé poniendo una película relacionada con la asignatura: El hombre que conocía el infinito.

Finalizó la película y di por acabada la clase de aquel día. Los alumnos desaparecieron en cuanto baje la vista para recoger la lista de los asistentes. El proyector aun estaba encendido apuntando a la pizarra llena de fórmulas y dibujos sobre pendientes un tanto patosos de algún otro profesor.

Mi siguiente clase sería en el mismo aula, mientras esperaba agarré el borrador para quitar aquellos garabatos. Mi sombra fue proyectada en la pizarra mientras borraba, el proyecto seguía encendido para la siguiente hora de práctica, cuando estuve borrando los restos de aquellos dibujos una nueva sombra apareció proyectada junto a la mía.

La fina sombra con forma de un gato se pasaba elegante por la pizarra observando mi sombra proyectada. La sombra animal tomó una postura de caza, antes de que tuviera tiempo de saltar me gire rápidamente hacia el proyector.

No había nada.

Los alumnos comenzaron a entrar en fila a la clase en ese instante.

¿Qué es lo que había visto en la pizarra? Mi parálisis mental duró poco tiempo. Todos los asistentes estaban mirándome, susurrando entre sí como grillos en una noche de verano.

La clase comenzó de nuevo. Esta vez sin el uso del proyector.

Regrese aturdido tres horas después a mi casa.

¿Qué había sido lo que había visto proyectado en la pizarra? ¿Habían sido imaginaciones mías? ¿Mi cerebro me estaba castigando por el fracaso? No tenía una respuesta contundente.

Me hice el almuerzo y comí silencioso como un zombi mirando la televisión. No conseguía sacarme de la mente el fracaso en el laboratorio y todo lo que precedía después. ¿Necesitaba ver a un psicólogo? No, aun no era el momento.

Fui en busca de unos determinados libros de física a mi sala de estudio. La estantería llegaba hasta el techo de la habitación y estaba completamente llena de grandes volúmenes, recopilados a lo largo de mis años de investigación. Saqué un voluminoso libro titulado: Ciclos del espacio y el tiempo.

Revise el índice buscando algo que me tenía desconcertado desde la madrugada.

Encontré uno de los capítulos que fueron fundamentales para la teoría que me llevó a realizar la prueba que resulto en un supuesto fracaso. Y procedí a leerlo con estudioso detenimiento.

Efectivamente. No estaba tan loco como pensaba. Con el aislamiento de aquel gato en aquel simulador del entorno espacial y con una de las propiedades de los electrones negada…No se había abierto un pequeño portal a un mundo paralelo, al abrir la caja, como en un lejano principio pensé…Justo, al contrario. Había traído un ser de una dimensión paralela a este mundo.

¿Qué cosa había viajado a mi mundo? ¿Por qué me perseguía? Y lo mas importante…¿Se trataba del mismo gato callejero que maté con el veneno?

Tenía que hacer algo para detener a ese monstruo…¿o era un simple gato? Desconocía la respuesta hasta que alcé la mirada hacia la estantería para coger otro libro. Sobre la fila de gruesos libros había un extraño animal sentado que estaba mirándome con una obsesiva mirada felina.

Aquel demonio-gato era vagamente similar al gato que murió envenenado en el recipiente de cristal. Sus afiladas garras arañaban activamente la cubierta de los libros destrozándolos lentamente, su cola bailaba de un extremo al otro como si fuera un jubiloso perro junto a su amo y sus puntiagudas orejas negras parecían escuchar mis pensamientos, pero aquello no era lo que me llamo más la atención…si no sus ojos bicolor que arañaban el interior de mi alma al mantener un contacto directo entre nuestras miradas.

Apenas conseguí reaccionar a tiempo antes de que aquella cosa saltara sobre mí.

Lo único que recuerdo, antes de perder la consciencia, fue el chirriante maullido seguido del insufrible dolor que nació en mi cuello.

Desperté unos minutos después. Me encontraba tirado en el suelo con decenas de libros esparcidos alrededor mía, algunos de ellos llenos de sangre, y con un arañazo en mi cuello del que todavía brotaba sangre.

No había ni rastro del gato.

Decidí volver a pedir ayuda a Tomás. Cuando me cogió el teléfono vino corriendo a mi casa. Insistió repetidas veces, casi rozando la pesadez, en llevarme a urgencias, pero había asuntos aún más importantes que mi salud.

—¿Cree que con cubrirse el cuello con sucios trapos va a curarse profesor? —Preguntó Tomás casi gritando.

Levanté la mano indicándole que bajara la voz y respondí su pregunta:

—No, pero será suficiente para aguantar durante un tiempo. ¿Te das cuenta de que el experimento funciono? Hemos traído un ser de un mundo paralelo al nuestro.

—Respecto a eso…—Dijo mi ayudante, pasando a una voz confidencial— ¿Esta seguro que se lo ha hecho un gato viaja-dimensiones y no usted mismo?

Aquello fue la gota que colmó el vaso.

—¿Perdón? ¿Me estas acusando de haberme autoinfligido el cuello?   —arranqué los trapos que tenía pegados al cuello y le mostré la herida con forma de un arañazo a mi escéptico ayudante—. ¡Esto no es obra humana!

—Lo siento profesor…no hace falta que grite. Vuélvase a cubrir la herida se lo ruego.

Tras un incómodo silencio, tras volver a ponerme los trapos, reanude la conversación.

—Debemos atrapar al gato para poder corroborar que tengo razón. —Dije mirando a Tomás cuya frente se arrugo al escucharme—. Lo único que sé es que se puede volver invisible o teletransportarse a voluntad, que no es un gato como los de este mundo…y que soy su objetivo.

—¿Y qué plan propone para capturarlo?

Pasé largo rato para narrar a mi fiel ayudante lo que tenía en mente. Fuimos puliendo los posibles huecos en el plan hasta que ambos nos dimos por satisfechos.

 

Madrid,15 de noviembre. — Tras un largo rato, he conseguido narrar toda la historia nacida a partir de mi exitoso experimento. Actualmente me encuentro en un Hotel del que no diré ningún nombre por posibles implicaciones legales derivadas de lo que pueda llegar a suceder.

A continuación, procederé a explicar las medidas llevadas a cabo para verificar al mundo mi gran logro de la unión de mundos paralelos:

Hemos cubierto todos los ángulos posibles de la habitación con pequeñas cámaras de vigilancia para verificar su existencia al mundo. Mi ayudante se encuentra en la habitación paralela a la mía para socorrerme en caso de urgencia. Dispongo de un cuchillo en el cajón del escritorio y mi móvil para comunicar a Tomás posibles anomalías. La ubicación ha sido seleccionada para comprobar como este ser se desplaza por nuestro mundo. Desconocíamos si seguía estando en mi casa y para evitar posibles sorpresas nos cambiamos de emplazamiento.

Ese vengativo ser de otra dimensión no se ha manifestado todavía desde el incidente en mi estantería. He llegado a la conclusión de que su ausencia se debe por un básico y primario instinto animal: cazar a las presas solitarias.

Desconozco si la venganza es lo único que motiva al felino a perseguirme y torturarme con sus apariciones. ¿Tendrá recuerdos conectados con el gato callejero que envenené por el bien de la ciencia?

No lo sé. Aún.

Han pasado dos horas y ese monstruo no se ha dignado a aparecer ante mí. Mantengo la comunicación con Tomás cuya determinación ha mermado considerablemente. Me ha amenazado con marcharse si ese monstruo no aparece pronto.

No confía en mí. Cree que estoy alucinando, pero lo que no sabe es que todo esto es plan de ese astuto animal: me quiere dejar solo e indefenso para acabar conmigo.

Tomás no me ha respondido desde hace un rato.

No lo he escuchado marcharse de su habitación. Creo que se ha cansado de esperar y ha tenido la brillante idea de empezar a recoger sus cosas. Confié en el para socorrerme en caso de peligro.

No puedo permitir que se vaya. No puedo enfrentarme solo al monstruo.

Debo intentar convencerlo…le pagare si es necesario por horas. Estoy a un solo paso de conseguir lo que ningún científico o físico se hubiera ni siquiera imaginado. Mi objetivo esta tan cerca…

No tardare.

Recorte de <<El PAÍS>>

16 de noviembre

La causa aún esta definida como “escape de un animal desconocido”. La policía aun investiga como un animal salvaje consiguió entrar en un hotel y dejar a su paso dos cuerpos: un profesor universitario y de un exalumno de su facultad.

El hecho ocurrió este jueves pasado. Un huésped encontró un rastro de sangre por el pasillo que lo llevó a avisar a la policía y a los encargados del hotel. Al seguir las pistas, los cadáveres cuyos restos eran irreconocibles fueron encontrados en lo alto de un árbol.

Los Zoos locales han confirmado no haber perdido ni un solo animal durante estos días. Los expertos creen que ha sido obra de un animal similar a un leopardo. Se ha registrado a fondo la zona de peligro y no ha sido encontrado ningún depredador con estas características.

Por otra parte, las autoridades han encontrado “dos pistas determinantes”. Una de ellas se encontraba en la habitación de una de las víctimas: unos misteriosos documentos en los que se constata que al menos una de las victimas sufría trastornos psicóticos graves. La otra pista fue encontrada en los cuerpos, se trata del pelaje perteneciente al animal que se cobro la vida de estas dos personas.

Los análisis de ADN no han conseguido averiguar a que animal pertenecen por no encontrarse en la base de datos, aunque los biólogos afirman que los resultados parecen tener una relativa relación con el ADN perteneciente a los gatos.

Seguiremos informando.

 

 

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Reseña de Metro 2033: el último refugio.

9788448039806

TITULO DE LA OBRA: Metro 2033: el último refugio.

Autor: Omitry Glukhovsky

Nº de Paginas: 544

Editorial: Timun mas

 

SINOPSIS

Estamos en el año 2033. Tras una guerra devastadora, amplias zonas del mundo han quedado sepultadas bajo escombros y cenizas. También Moscú se ha transformado en una ciudad fantasma. Los supervivientes se han refugiado bajo tierra, en la red de metro, y han creado allí una nueva civilización. Una civilización difrente de todas las que había exisitido con anterioridad.

Este libro narra las aventuras del joven Artjom, un muchacho que abandona la estación de metro donde ha pasado buena parte de su vida para tratar de proteger a la red entera contra una siniestra amenaza. Porque estos últimos hombres no están solos en el subsuelo….

RESEÑA

Hacía mucho tiempo que quería leer esta novela. Había escuchado hablar de los juegos y al ver de que trataba el argumento me intereso bastante. Comenzaremos la reseña hablando del mundo creado por este autor.

El mundo creado se basa en el metro de Moscú, las ciudades en este mundo se convierten en estaciones de metro donde la vida transcurre a su manera. La vida de las personas esta muy bien conseguida, podemos observar a los comerciantes hacer negocios de todo tipo con la población, la alimentación en un mundo donde apenas se puede viajar a la superficie está bien recreada ya que nacen nuevas comidas que hoy en día veríamos aberrantes pero que en un mundo pos apocalíptico no hay más remedio. Las criaturas de la novela son mutantes nacidos de la radiación a los que le rodea un halo de misterio durante toda la trama.

Los personajes que iremos conociendo mientras nuestro protagonista va avanzando en su viaje son muy variados. Conoceremos comerciantes, intelectuales, fascistas, rojos, filósofos etc. Todos con una personalidad muy bien definida, de los que te enamoraras y odiaras con cada acción que realicen. El protagonista de la novela tiene una evolución magnifica, podremos ver desde su interior los diferentes pensamientos y dilemas a los que se someterá hasta estallar en la recta final.

La prosa del autor no destaca en nada particular. Es sencilla y te sumerge en su mundo con total facilidad.

El terror de la obra se basa en miedos ancestrales de la humanidad y en otros nuevos como el miedo al avance tecnológico. Muy bien conseguidas sus escenas al punto de que, si lees su obra por la noche y en completa soledad, más de una vez una sensación de malestar te invadirá el cuerpo.

La obra esta inundada de acción y no decae en ningún momento de la trama. Junto a la acción están los valiosos diálogos que nos informan sobre el mundo humano y las consecuencias de la guerra nuclear. Entre ambos elementos se crea un equilibrio que te hace devorar la novela.

El único punto débil que puedo sacar a la novela es que hay un par de escenas que el autor no consigue explicarse con claridad y debes releer la misma pagina para poder enterarte de lo que ha sucedido.

La novela tiene un final en el que forma un giro de 360 grados que no sabrás ni por donde te ha venido el golpe.

Si estas interesado en leer la obra asegúrate de que tu edición tenga incluido el mapa del metro ya que a veces necesitaras un mapa para poder guiarte con seguridad.

Espero que te haya gustado la reseña. No olvides comentar tu opinión o cualquier duda que tengas.

Relato de terror: Hilos

   La lluvia era intensa aquella temprana noche de diciembre. Elena habitualmente volvía a casa de la escuela andando, pero aquel día se había quedado hasta tarde entregando las notas a los padres de sus queridos niños pequeños hasta que la tormenta le hizo imposible volver como de costumbre, un considerado y conocido divorciado se ofreció a llevar a la profesora a casa, oferta que Elena no se pensó en aceptar para la corta distancia a la que estaba su hogar. El coche tras un largo rato teniendo en cuenta la distancia que tenía que recorrer, paro en frente de su vivienda.

— Diana se va a alegrar mucho cuando vea sus notas, tiene una profesora excelente lo sabía desde el primer día que la vi. —Dijo el conductor de aquel Seat de color azul.

—Ella se lo ha ganado solita, no ha sido gracias a su profesora, se te da muy bien hacer la pelota Jorge cuando te lo propones. —Le reprocho Elena dándole un beso. —¿Este sábado donde me llevaras?  —Pregunto con una sonrisa.

—Si te lo dijera no sería una sorpresa.

— Lo que te gusta mantener el misterio casanova, dale saludos a Diana de mi parte. —Elena cerró la puerta del copiloto guiñándole un ojo a Jorge, el coche se despidió con su característico claxon.

La maestra corrió hacia su casa cubriéndose la cabeza con su maletín que contenía todas las calificaciones de sus niños. Al llegar a la puerta Elena vio una carta bajo la puerta que no tardo en recoger antes de entrar en casa. La austera entradita no tardo en acoger a su propietaria que guardo su chaqueta mojada en un pequeño guardarropa al lado de la puerta, usado normalmente para guardar sus zapatos, pero en épocas de lluvia tenía suficiente espacio para dejar su chaqueta dentro. Elena observo la carta en cuya superficie se podía apreciar en el destinatario el nombre de Elena, escrito con una torpe caligrafía, al darle la vuelta descubrió que no tenía remitente y para su sorpresa una sencilla cremallera dispuesta en forma horizontal facilitaba su apertura.

Elena pensó que era obra de alguno de sus niños. Le habían hecho hace unos días una fiesta sorpresa en la clase junto a sus padres, en la que le regalaron una elegante chaqueta negra que era la que estaba secándose en el armario de la entradita, pero ella sabía lo agradecidos que podían llegar a ser algunos niños que la consideraban como una segunda madre. Al subir la cremallera una sucia hoja blanca cayó sobre su mano y la impaciente e ilusionada maestra no tardo en leer su contenido infectado de una caligrafía infantil .

   Querida Amiga de juegos.

   ¡Hola Elena! Hacía mucho tiempo que no hablábamos, ¿Recuerdas cuando tomábamos el té con el señor Pedro? Él era muy gruñón y nosotras nos reíamos a escondidas del bigote que le dibujábamos mientras dormía. Me he mudado recientemente a Granada y pensaba que te gustaría que te hiciera una visita algún día. Me encantaría que me presentaras a tu nuevo amigo, se llama Jorge ¿verdad?

   No seas impaciente Elena.

   Pronto te visitare, un abrazo de tu inseparable amiga.

   Lisa.

Elena se quedó paralizada releyendo la carta una y otra vez. Un fugaz escalofrió le recorrido todo el cuerpo al recordar a Lisa, un profundo recuerdo proveniente desde su más tierna infancia, pero era imposible que esta carta fuera de ella…¿Le habría gastado su hermano una broma? Era lo más probable. Decidió dejar la carta en la mesa del salón y llamar más tarde para exigir respuestas.

El agua de la ducha se llevó su cansancio por el sumidero y las cortinas como un fiel amante cubrían su hermosa figura. Elena se estaba jabonando el pelo mirando como el agua caía de sus negros cabellos, por el rabillo del ojo creyó ver una sombra y se giró rápidamente para comprobar lo que era, no había nada, como siempre su mente le había tendido una trampa, creyendo ver cosas que realmente no existían.

Sus pensamientos se habían trasladado de nuevo hacia Jorge. Hacia dos meses que surgió el amor en una visita que le había concertado para hablar de la bajada de notas que había sufrido su hija Diana, a causa del divorcio que aún seguía presente en la inocente niña. Nadie excepto la pareja sabia acerca de su relación, se montaría un verdadero escándalo entre los padres que mancharía su corta carrera profesional, la profesora meditaba mientras el agua caía por su cuerpo como encontrar una solución.

—Elena, estoy aquí cariño. —Dijo la voz juguetona de una niña pequeña.

Un ancestral miedo envolvió a la profesora que se giró al momento echando a un lado las cortinas de la ducha y no vio nada en el cuarto de baño salvo su rutinario pijama sobre el grifo. No tardo nada en salir de la ducha y ponerse la toalla presa del miedo procedente de la voz infantil que había escuchado, su mirada cayó sobre unas pequeñas gotas de agua que formaban una línea irregular que recorría la pequeña habitación, se agacho para observarlas mejor y noto un cambio sutil, las gotas de agua tenían la forma de unos diminutos pies parecidos a los de un recién nacido que salían de la ducha hasta la puerta del baño entreabierta.

—¿No había cerrado la puerta? —Dijo en un susurro imperceptible.

La profesora con la toalla puesta salió del baño siguiendo el rastro de las inocentes pisadas, la casa estaba en un silencio absoluto solo interrumpido por el ruido que producían los pies mojados de Elena al pisar el suelo. Las huellas eran cada vez más difíciles de seguir al perderse por el seco pasillo, al girar y entrar en el salón las pistas llegaron a su fin. Al observar la habitación el corazón le dio un brusco vuelco, una muñeca de trapo estaba sobre el sillón mirando la tele encendida.

Elena corrió a agarrar la muñeca y cerciorarse de que estaba en lo correcto, la muñeca con un sencillo flequillo llevaba un vestido rojo y unos zapatitos negros, varias cremalleras estaban cosidas por todo su cuerpo como si fueran sanguijuelas, su propia boca tenía una cremallera cerrada fingiendo una diabólica sonrisa.

—Esto ha llegado demasiado lejos. —Elena agarro el móvil de la mesa con la muñeca de trapo en la mano, esperando sin paciencia a que le cogieran la llamada.

—Dime gorda. ¿Qué quieres? —Pregunto una animada voz desde la otra línea.

—¿Te crees que esto es gracioso? ¿Dónde estás escondido Damián?

—¿Qué dices hermanita? Despedirte de tus niños te sienta mal por lo que veo.

—No tiene gracia Damián, estoy asustada. ¿Dónde encontraste a mi muñeca? —Pregunto Elena rezando por dentro para que no fuera una broma.

—¿Tu muñeca? No sé de qué estás hablando hermana. ¿Estás bien? —Pregunto preocupado su hermano.

—Si, no te preocupes…mañana te llamo y tomamos un café, Te quiero. —Dijo antes de colgar el teléfono.

Elena no quería preocupar a su hermano por tonterías como esta, Solo su hermano mayor y su madre sabían de la relación que tenía con aquella muñeca, como solía pasar las tardes enteras con ella jugando a que tomaban él te con un oso de peluche, mejor conocido como el señor pedro. Una voz aguda rompió la calma que se respiraba en la habitación.

—Yo también te quiero Elena.

Un chillido emergió de lo más profundo de su ser y por obra de un acto reflejo tiro la muñeca hacia un lado como si fuera a contagiarla de una virulenta enfermedad. Su vieja amiga cayo contra la pared, sus grandes ojos de tela miraban a su antigua compañera de juegos, una mirada que carecía de sentimientos. Elena observo que su boca convertida en una grisácea cremallera estaba abierta, sus piezas dentadas dejaban entrever una oscuridad infinita en su interior como el agua de un pozo sin fondo.

—Esto no puede estar pasando. —dijo a la nada volviendo a hacer una llamada con su teléfono, esperando impaciente a que le contestaran la llamada. — Jorge, necesito que me recojas lo antes posible por favor.

—Estaba a punto de acostar a Diana. ¿Ha ocurrido algo? —Dijo su amante con una indiferente voz que reflejaba el cansancio acumulado de todo un día sin parar a descansar.

—Estoy asustada, Creo que hay alguien en mi casa intentando asustarme, ven lo más rápido que puedas por favor.

—Voy ahora mismo, no te preocupes Elena, no tardare ni cinco minutos.

—No te retrases por favor. —Dijo cortando la llamada.

Una rápida mirada le hizo comprobar que la muñeca no estaba en el lugar de antes. Elena corrió sin pensar mirando hacia todas direcciones sin percatarse que había soltado la toalla. Cerro la puerta del cuarto de baño de un portazo y echando el cerrojo se apoyó contra la pared, atenta a cualquier extraño ruido que pudiera aparecer. Tras vestirse decidió salir a la calle lo antes posible, fuera estaría segura y nadie en su sano juicio perseguiría a una persona por mitad de una calle tan poblada como era la suya.

La puerta se abrió lentamente y la asustada profesora miro hacia fuera. El largo pasillo de su casa daba paso a varias habitaciones como si fueran las patas de un largo ciempiés. Elena maldijo su situación recordando miedos infantiles, encendió la luz del pasillo y miro hacia las puertas abiertas de los lados, decidió correr hacia el fondo sin parar por nada ni por nadie.

Las puertas de las habitaciones parecían esperar a que pasara por ellas para agarrarla y llevarla a su interior, sin volver a pensárselo empezó a correr sin mirar atrás, las habitaciones se mantenían inertes como juguetes sin vida al pasar delante de ellas. Elena tenía la sensación de que la observaban por detrás, sintiendo una cuchillada en la nuca que no parecía querer parar.

En la entrada de su casa miro hacia atrás una vez pasado el peligro infantil. no había nada ni nadie en el pasillo mirándola, al escuchar la furiosa lluvia que caía en el asfalto decidido agarrar su chaqueta del pequeño armario de madera antes de salir a la calle. Al abrir el armario una figura encogida vestía su chaqueta, unos ojos hechos de botones cosidos a una putrefacta piel la miraban fijamente, una mano empalada por varios tornillos oxidados agarro su muñeca y la atrajo con fuerza al interior del armario.

<<¡Dios mío!>>

Elena se apoyó en la pared para no entrar dentro del habitáculo de ese extraño ser. La mitad de su cuerpo estaba dentro del diminuto guardarropa junto a su cabeza y las manos de aquel ser empezaron a atravesar la muñeca de la profesora con los tornillos que formaban parte de su extremidad. Elena gritaba intentando salir del agarre del monstruo, la boca cosida del ser empezó a descoserse por sí sola mientras aquella mirada vacía observaba el miedo de la profesora.

<<Esta atornillando su mano a la mía…>>

La boca desprendía un olor de ultratumba y sus dientes formados por decenas de finas agujas se reflejaban en los ojos de su víctima, Elena tiraba del guardarropa con todas sus fuerzas intentando zafarse del monstruo antes de que sus fauces sin lengua la mordieran.

<<¡Vamos!>>

El ser abrió su boca más allá de las limitaciones humanas para poder llevarse a su interior la cabeza de la docente, el armario al fin cedió y con grandes esfuerzos Elena consiguió tumbarlo de lado antes de que el monstruo la devorara.

Su muñeca se vio liberada de aquellos viejos tornillos que dejaron pequeñas heridas de las que brotaba una abundante sangre, Elena salió corriendo.

La lluvia caía como la hoja de una guillotina. La asustada profesora salió corriendo de su casa dejando la puerta abierta, perdió sus zapatillas de paño en aquel forcejeo y corría descalza por la acera mirando hacia todas direcciones en busca de alguna milagrosa ayuda, un coche la deslumbro con sus faros y le toco un claxon que Elena conocía de sobra, el vehículo aparco con rapidez a su lado y Jorge salió del coche acercándose rápidamente a ella.

—¿Estas bien? ¿Qué ha ocurrido? —Preguntaba su amante cogiéndole del hombro y refugiándola de la lluvia dentro del coche, o de cualquier posible peligro.

—Hay un monstruo en mi casa que casi me devora. —Dijo entre sollozos mirando la puerta abierta de su casa, en la que podía ver al humanoide vestido con su chaqueta negra observándola, Elena no tardo en señalarlo mientras crecía su pánico. —¡Ese es! ¡Míralo!

Jorge miro hacia la puerta y el muñeco humanoide había desaparecido. Solo el armario tumbado de lado seguía en su lugar.

El confuso hombre fue hacia la casa de la profesora con la lluvia mojándole la cabeza. Elena miraba sin parar la puerta abierta sin señales de su pareja o de algún demoniaco ser con forma de muñeco de trapo. Tras un largo rato una sombra conocida empezó a salir por la entrada, era Jorge.

Una vez en casa de su pareja, su hija se había asustado al ver a su profesora en aquel demente estado, su padre se la llevo a su cuarto para que no tuviera pesadillas aquella noche. Elena lo aguardaba en el salón dándole vueltas a todo lo que le había ocurrido aquella espectral noche.

—¿Cómo te encuentras? —Pregunto el preocupado amante.

—Aun no me creo nada de esto. ¿Cómo encontraste la casa?

—Ya te lo dije, no encontré ninguna muñeca, la casa estaba igual que siempre salvo el armario tirado y sin tu chaqueta.

—No sé qué hare mañana, no puedo volver a esa casa.

—Puedes quedarte aquí el tiempo que quieras, Diana estaría encantada de tenerte en casa.

—Gracias Jorge, pero…Creo que llamare a mi hermano para quedarme en su casa unos días, hasta que la policía haga su trabajo.

—La policía no va a hacer nada, recorrí la casa de un extremo a otro y no encontré absolutamente nada, en el guardarropa las únicas señales son tuyas, van a pensar que estas loca y cuando te vean la muñecas…—Elena se miró las marcas causadas en el forcejeo, Diana se las había cubierto con unas vendas con las que tenía una larga lista de experiencias.

—¿Estas insinuando algo? ¿Crees que me he hecho estas heridas?

—No, en absoluto, pero resultara muy extraño…y si la noticia llegara a los padres imagínate la que se montaría en el colegio, creo que lo mejor es esperar e investigar por nosotros mismos. —dijo mientras cogía suavemente la muñeca cubierta de vendas y la estrecho con sus labios como si fuera una madre curando a su hijo con cálidos besos tras una caída.

—Tienes razón…aunque no me guste, mañana llamare a Damián, le contare lo ocurrido y volveremos a mi casa a revisarla entera.

—Yo os acompañare, dejare a Diana con su abuela y haremos lo que haga falta…aunque tengamos que poner cámaras de vigilancia.

—¡Papa! ¡Ven a jugar a la cama!—Exclamo Diana desde el piso de arriba. Jorge puso los ojos en blancos con una sonrisa que no podía ocultar las ganas de estar con su hija.

—La paternidad me llama. ¿Sabes dónde está el cuarto de Diana?

—Si, al lado del tuyo, el que tiene una mariposa dibujada en la puerta. —Ambos rieron sin razón aparente salvo las experiencias mutuas vividas junto a Diana.

—Mañana nos vemos guapa. —Se despidió con un dulce beso antes de subir las escaleras para ver a su hija. Nunca más se volvieron a ver con vida.

Elena miraba el techo iluminado parcialmente por las farolas de la calle. Su cabeza aun daba vueltas a todo lo ocurrido. ¿Quién sabia lo de Lisa aparte de su familia? ¿Por qué la perseguían? ¿Era un monstruo lo que había visto? ¿Era un hombre disfrazado? Todo eran preguntas sin respuesta, miro a su alrededor y la habitación pintada de rosa estaba decorada con infinidad de mariposas pegadas a la pared. El armario estaba repleto de juguetes, la profesora no pudo ocultar su reciente miedo a los muñecos, decidió darse la vuelta y cerrar los ojos.

Horas después un fuerte crujido la despertó de su sueño. Miro a su alrededor con los ojos entreabiertos y no vio nada fuera de lugar hasta que un golpe en la ventana la saco totalmente de su soñolencia.

El muñeco humanoide estaba detrás de la ventana. Aún conservaba su chaqueta negra y sus ojos de botones parecían observarla, el ser sonrió con sus dientes de agujas señalando el armario con su mano empalada de tornillos, la docente miro hacia donde señalaba el ser y no dio crédito a lo que veían sus ojos, las muñecas de Diana estaban mirándola con fríos ojos de plástico y comenzaron a moverse con todo el movimiento que les permitían sus limitadas articulaciones.

<<Me están siguiendo…>>

Elena grito y salió de la cama como un rayo sin dar tiempo a las muñecas a alcanzarla. No tardó en llegar a la habitación de su pareja para encontrar una escena digna de un cuadro.

<<¿Qué te ha pasado amor mío?>>

Jorge se encontraba desnudo de pie sobre la cama, su cuerpo simulando al hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci tenía un gran agujero en mitad del pecho, su figura se encontraba atravesada por miles de finos hilos blancos que emergían de las paredes del cuarto y su cara tenía estampada una mueca de infinito dolor y sus extremidades se mantenían en suspenso mediante los hilos clavados en su sangrante piel. Sentada sobre la cama se encontraba Diana, entretenida con un par de crucetas de marioneta en sus manos.

—¡Diana ven conmigo ahora mismo! —Exclamo Elena presa del terror. La niña la miro y una sonrisa se dibujó en su cara al verla.

—¡Hola Profe! ¿Quieres jugar conmigo? El señor de las cremalleras me ha enseñado muchos trucos. —Dijo indiferente a la cara llena de lágrimas de su tutora.

—Por favor ven conmigo…te llevare con tu madre. —La ira se reflejó en el rostro de Diana que la miro como si quisiera matarla.

—Mi madre solo sabe gritar, al igual que mi padre…ambos son malos conmigo. —Dijo mientras jugaba con la cruceta y algunos dedos de Jorge se movían a la vez como si fuera un mimo.

—Entonces vente conmigo, te llevare conmigo a la escuela todos los días. ¿quieres cariño? —La chica sonrió al escuchar su propuesta, pero se entristeció al recordar algo.

—Mi nueva profesora no me dejara irme en medio de una lección.

—¿Quién es tu nueva profesora?

—Está detrás de ti.

Su corazón se paralizo como una estatua de hielo. Decidió darse la vuelta y lo que vio en la penumbra del pasillo le hizo retroceder hacia el dormitorio.

Lisa la miraba con una siniestra sonrisa, las cremalleras que adornaban su cuerpo estaban completamente abiertas y unos grandes ojos inyectados en sangre emergían de estas, observando a la profesora.

La muñeca andaba hacia la habitación tranquilamente. Elena retrocedía con cada paso que daba la muñeca de trapo hasta que su espalda choco con la columna de hilos que emergían de la pared como gusanos de la tierra.

—Maestra ya he aprendido el ejercicio que me enseñaste.

—Muy bien mi pequeña. ¿Por qué no se lo enseñas a nuestra amiga? —Dijo Lisa en la entrada del dormitorio, los ojos de sus cremalleras abiertas no paraban de mover las pupilas en todas direcciones sin sentido alguno.

Diana empezó a mover las crucetas y el cuerpo desnudo de su padre empezó a moverse como si cobrara vida. Su brazo derecho se movía lentamente al igual que sus piernas que empezaron a girar en dirección a Elena, la temblorosa profesora intento correr, pero nuevos hilos de las paredes se habían cosido a su ropa.

La mano de la marioneta se abrió internándose en el agujero abierto de su pecho y con un rápido movimiento de marionetista de Diana, el cuerpo de su padre se movió bruscamente adoptando una posición de declaración en la que le ofrecía su corazón recién arrancando a Elena como si se tratara de una bella flor.

—Te falta gracia en el movimiento cariño, aun sacudes a tu padre sin arte, tranquila con tu talento llegaras a hacerlo a la perfección. —Comento lisa a su alumna.

Elena no soporto más y grito de pánico haciendo fuerza hasta que la parte trasera de su ropa cedió y se quedó adherida a la pared junto a los hilos. la profesora corrió pasando a través de Lisa y olvidando a Diana en la habitación, bajo las escaleras sin ningún contratiempo y llego a la solitaria calle en la que comenzó a pedir auxilio a los coches que pasaban.

Todos la ignoraron aumentando la velocidad hasta que uno de ellos al fin se paró en frente de ella, un hombre delgado con un sencillo chándal negro le bajo la ventanilla del copiloto.

—¿Le ocurre algo señorita? —Elena no tardo en subirse al coche sin previo aviso e indicándole al conductor con la mano que se marchara repetidas veces. El hombre extrañado puso la primera marcha y se movió del lugar.

—Lléveme a comisaria por favor. ¿tiene un móvil? Necesito hacer una llamada.

—¿Qué le ha ocurrido? —Pregunto dándole el móvil que saco de su bolsillo de cremallera.

—Me están persiguiendo unos muñecos, han matado a mi pareja. —Elena comenzó a marcar el teléfono de su hermano.

—¿Unos muñecos? ¿Qué aspecto tienen?

—Disculpe señor, pero no me encuentro bien…preferiría que me llevara a la policía y yo le recompensare de algún modo, pero necesito un poco de silencio ahora mismo, ¿Comprende? —Elena se giró al formular su pregunta y el conductor la miraba con un cuerpo diferente. Una gran cremallera abierta nacía de la cabeza del anterior conductor y una forma roja y viscosa la observaba con una sonrisa demencial junto a sus incontables ojos saltones.

La última persona en escuchar lo que ocurrio en el coche fue su hermano que había cogido la llamada en el preciso momento que las miradas de aquel ser y de su hermana se habían cruzado, lo que ocurrió aquella noche y el misterioso coche vacío que fue encontrado fueron noticias de primera página en el periódico nacional durante varios días.

Tiempo después la boda había comenzado. Diana observaba como su padre comenzaba una nueva vida junto a otra mujer. Jorge se encontraba esplendido en el altar vestido con su traje negro, su futura esposa llego al pasillo caminando a través de los testigos.

Decenas de muñecos aplaudían a la novia con un vestido blanco clásico. Al encontrarse los dos enamorados en el altar, el sacerdote dio comienzo a la ceremonia.

—Hoy nos encontramos uniendo a los novios en un viaje que no tendrá fin en el tiempo y cuya decisión es muy importante para cualquier persona que toma los votos sagrados de Korocthi. Por lo tanto, os pregunto sobre vuestra decisión. ¿Estáis decididos a amaros y respetaros durante toda la eternidad?

—Si, lo estamos. —Dijeron los novios solemnemente.

—¿Estáis dispuestos a servir y recibir a Korocthi, señor de las marionetas dentro de vuestro cuerpo desde ahora hasta toda la eternidad?

—Estamos dispuestos.

—Por el poder que Dios me ha concebido, os declaro marido y mujer durante toda la eternidad.

La pareja se dio la mano de la que cientos de hilos emergidos de su putrefacta piel se unían uno por uno. Los recién casados se intercambiaron sus corazones y procedieron a besarse.

Fue todo un espectáculo. El público aplaudió sin cesar y Diana, la que más ilusionaba estaba, inmortalizo el momento con una vieja cámara. En la foto se pudo observar a la pareja manejada por miles de hilos invisibles, bajo la estatua de su nuevo Dios.

Los cambios en la sociedad se producen desde dentro, reseña de “operación crisálida”

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TITULO DE LA OBRA: Operación crisálida, radiografía de un secuestro.

Autor: Jaime Larraín Ayuso

Nº de paginas: 299

Editorial: Dnxlibros

SINOPSIS

El empresario Brian Feller jamas imagino que el suyo seria un secuestro extraordinario. Considerado como el invitado, Feller pasa sus días de encierro degustando los mismos platos exquisitos que tanto le gustaban cuando vivía en libertad y manteniendo enriquecedoras conversaciones sobre filosofía y economía, con Alex, su secuestrador de setenta y dos años. quien, por extraño que pueda parecer, vela por su bienestar.

La denominada Operación Crisálida tiene como objetivo no solo el secuestro de un eminente empresario, sino también lograr un cambio radical en la economía mundial. Temas de candente actualidad como el 15M, el movimiento de los indignados o los atentados del ISIS en el bataclan, se deslizan por la novela a modo de telón de fondo histórico de la ultima década. Pero no solamente la política tiene un lugar en estas paginas, también se abre paso la Gestalt, la teoría de los enegramas y leyendas populares africanas, como la del UBUNTU, así como la economía solidaria. Todo ello engarzado con una maestría extraordinaria y un final sorprendente.

Opinión

Para comenzar, he de decir que no me esperaba ni mucho menos el contenido que acabe leyendo en las paginas de este libro, pensaba que seria un libro con toques a lo “Silencio de los corderos” donde verías como es la vida de una persona secuestrada por un loco obsesionado por las mariposas.

¿Y que me acabe encontrando? Un libro en el que nos hace reflexionar sobre nuestro mundo, sobre como los dos grandes pilares del mundo son la política y la economía (nada nuevo dicho por el momento), nos muestra como es posible un cambio a esta sociedad “llena de oportunidades” en la que nos tienen seducidos con intentar llegar lejos, y en la mayoría de los casos desgraciadamente no es cierto.

La novela nos narrara la vida de Alex, un viejo de setenta y dos años que intentara crear un punto de inflexión entre este punto de la historia y el siguiente, un punto de inflexión tan grande como significo la conquista de la Bastilla en la revolución Francesa. En esta novela que casi puede tratarse de una biografía de un personaje ficticio conoceremos los motivos que llevan a este anciano a hacer una locura tal como secuestrar a uno de los empresarios de mayor éxito del mundo.

En Operación Crisálida mediante el paso de los días veremos la evolución de este empresario, y hablando de evolución, los personajes principales que podríamos decir que son tres, tienen un claro cambio de actitud e ideales conforme van pasando las paginas, los secundarios son algo planos y prácticamente son los mismos al principio que al final de la novela.

La historia al principio me pareció un poco lenta y pesada pero conforme iba leyendo me iba enganchando y al final necesitaba saber lo que pasaría con el empresario y con el plan crisálida de Alex y su equipo de secuestradores amables.  El anciano tendrá un gran abanico de enemigos, desde el estado, pasando por millonarios y acabando en sus propios demonios del pasado y presente.

Esta novela, estoy seguro que cambiara tu forma de ver la realidad y cuestionarte una serie de incógnitas aun no respondidas.

Puntos fuertes de la novela

Personajes principales muy carismáticos y con una gran evolución.

Reflexión sobre la realidad económica y política en la que vivimos.

Muchas menciones a sucesos psicológicos, históricos y políticos que te harán aprender sobre la mente humana.

Puntos Flacos de la novela

Personajes secundarios planos

Inicio muy lento y pesado

 

Puntuación: ★★★★

 

¿Por que amamos el genero del terror?

El miedo, una emoción que tenemos los seres humanos desde antaño.  Un sistema diseñado para protegernos de posibles peligros y asegurar nuestra supervivencia. Sin embargo, ¿Por que a muchas personas les atrae?

En la literatura, el genero del terror nació de los mitos y leyendas que las personas creamos ante lo desconocido, para combatir a lo desconocido debíamos tener una idea de a lo que nos enfrentábamos ¿verdad? Surgieron numerosos monstruos nacidos de la ignorancia como los vampiros, ya desde la antigüedad, la población colocaba piedras en las bocas de sus muertos ademas de otras practicas como atravesar con una estaca su corazón.

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No os riáis de nuestros antepasados y sus costumbres, pues nosotros mismos aun seguimos cometiendo las mismas practicas en la actualidad.  ¿Quien no ha corrido por un pasillo en la oscuridad estando solo? ¿Quien no ha imaginado a alguien sentado al lado de su cama mientras despertaba?

Las personas aun con esto consumimos terror con frecuencia, ¿Por que lo hacemos?

Existen muchas respuestas a esta pregunta, en una sociedad dominada por la ciencia, en la que tenemos respuestas a cualquier pregunta, ¿Que nos puede causar miedo? Los rayos ya no son obra de Zeus, Los muertos no se levantan nunca de sus tumbas al caer la noche…tal vez, ¿nosotros mismos buscamos pasar miedo?

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Nos hemos vuelto muy escépticos, los que frecuentamos el genero del terror nos movemos por distintos subgéneros que nos definen como lectores. ¿Estas interesado en la inmortalidad? lee Dracula de Stoker, ¿Tienes curiosidad por los asesinatos en masa de Estados Unidos? lee Rabia de king, ¿no sabes que hay mas allá de nuestro planeta? lee a lovecraft.

Existen muchos tipos de lectores del horror y todos movidos por su personalidad y experiencia vividas, buscamos un subgénero en concreto. Incluso los escritores del Terror escriben según ha sido su propia vida. El propio Stephen king en sus novelas siempre escribe sobre los mismos temas, el alcohol podemos encontrarlo en la mayoría de sus obras. El mismo fue un alcohólico, ¿Buscara luchar contra su miedo? ¿o recordarse cada día que logro vencer esa lucha?

En mi caso, adoro la literatura relacionada con los vampiros. ¿Por que? No podría responder a esa cuestión con exactitud, pero a lo mejor se debe al miedo a la vejez, a la muerte que todos los seres vivos tenemos. ¿Me transformaría en un monstruo para luchar contra mis demonios internos? Quien sabe…solo es ficción.

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Presentación del blog

¡Hola mis murcielagos! Como veis, me he decidido a crear mi blog al final. ¿Que publicare por aquí? A diferencia de instagram en esta pagina web tengo libertad absoluta con mis reseñas. Publicare las mismas reseñas que en instagram con un análisis mucho mas profundo, ademas que hablare de temas interesantes para los amantes del terror, ¿por que amamos a los vampiros en la literatura? ¿Como se comportan los dioses en la literatura? Como veis no faltara contenido en el blog, espero que os guste y que me acompañéis por este oscuro camino que voy a emprender.